En un juego de estrategia pobre, un ejército es un número. Cien contra cien, y quien tiene más gana. Nosotros siempre quisimos algo más: personas en la batalla, cada una con algo en mente.
Cada uno piensa por sí mismo
Un soldado de Alardon no se limita a ir donde el cursor señaló. Mira a su alrededor, oye lo que sucede cerca, recuerda de dónde acaba de venir una flecha. Decide por sí mismo cómo cubrirse y cómo responder. A veces comete un error, como un soldado real.
Experiencia que no se puede comprar
La parte más interesante de una lucha comienza cuando un novato se encuentra con un veterano. El veterano ve más, reacciona antes y rara vez cae en trucos sencillos. Puede ser vencido, pero requiere habilidad, no suerte.
Miedo
Los hombres en la línea se asustan. Algunos resisten hasta el final, y otros se romperán y huirán. Un buen comandante sabe esto y coloca a sus hombres para que el miedo no decida la batalla antes de que lo hagan las espadas.
Solo acabamos de empezar
Parte de esto ya vive en nuestras escenas, parte aún está naciendo. No revelaremos todos los secretos, pero prometemos una cosa: cada batalla en Alardon será una historia contada por personas, no por números.



